
Cuando hace algo más de dos años Apple presentó el Ipad original se desencadenaron toda una serie de reacciones, tanto a favor como en contra, frente al gadget de la compañía de Cupertino. Hubo quien dijo que el iPad era solo un iPod touch o un iPhone con la pantalla hiper-vitamianda y que su fracaso sería estrepitoso ya era un aparato que por si mismo no justificaba su existencia. Hubo por otro lado toda una corriente de profesionales y usuarios que, a pesar de ser el iPad todo un mundo por descubrir, vieron en él toda una serie de potencialidades que, a lo largo del tiempo, se han ido desarrollando, experimentando y perfeccionando.
A los primeros la historia y los eventos que se desencadenaron a partir de la irrupción del iPad en el mercado, los dejaron a la altura del director de la IBM Thomas Watson que en 1942 vaticinó: “Creo que hay un mercado mundial para unos cinco ordenadores”.Gracias a las percepciones de los segundos el iPad original acabaría introduciéndose en un sin fin de ámbitos tanto lúdicos como profesionales (desde la medicina hasta la educación).
Pero todo tiene sus limitaciones y al primer iPad lo podríamos definir como un gestor de contenidos. Era un tablet perfecto para ejecutar aplicaciones educativas, para acceder a contenidos multimedia o para gestionar bibliotecas tanto de audio como de video. Fue un primer paso hacia la era post-pc, pero no fue el definitivo ya que dependía para su uso de un ordenador y no podía crear contenidos más allá del texto que escribiésemos o de los elementos multimedia que le introdujésemos.
El año pasado Apple presentó el iPad 2, un iPad con un nuevo diseño, que incorporaba iOs5 (cosa que permitía por primera vez prescindir totalmente de un ordenador) y que como gran novedad incorporaba un par de cámaras (foto+video). Nos encontrábamos delante de un iPad que había evolucionado pero que se quedó corto en cuanto a especificaciones. Con esto no quiero para nada decir que el iPad 2 no es un muy buen tablet si no que ahora, con el tiempo, lo veo como un paso intermedio entre el original y la verdadera revolución que ha representado el nuevo iPad.
Y esta revolución no viene dada por su “retina display” ni por su procesador A5X, que son muy espectaculares pero a pesar de la publicidad de la misma apple, “resolucionario”, no revolucionan tanto como otro factor: el nuevo iPad si que es ahora un elemento tecnológico que es en si mismo un productor multimedia. La calidad de las cámaras, la presentación de iPhoto para iOs y las mejoras que en sus últimas versiones han presentado tanto iMovie como GarageBand representan, en lo que elementos de la propia Apple se refiere, lo que para mi sí que es una revolución. El cambio de paradigma ha llegado, del gestor de contenidos hemos pasado al generador de contenidos. Podemos crear video en HD 1080p, añadir fotos que hemos retocado previamente y que de fondo suene suene una banda sonora que hemos creado gracias a los “smart instruments”.
Apple ha apostado por el iPad claramente y sinceramente, cada vez me cuesta más justificar la compra de un ordenador frente a la compra del tablet de Apple para la mayoría de usuarios (quiero recalcar: para la mayoría de usuarios). Cada vez quedan menos cosas que un ordenador pueda hacer y un iPad no.
Y esto no se detiene aquí, según se ha podido saber por una serie de patentes que Apple ha registrado, la compañía de la manzana no piensa parar de sorprendernos: en un futuro no muy lejano podremos crear aplicaciones para iOs desde nuestro tablet, con lo que las puertas de la App Store se abrirán de golpe para millones de personas que, a pesar de no saber programar, sí que puedan tener el ingenio y la imaginación para crear una buena app. (aquí podéis encontrar más información sobre este tema). Y me atrevo a vaticinar que no sería de extrañar que en un periodo relativamente corto de tiempo apareciese una versión de “iBooks Author” para iOs, con lo que el circulo quedaría cerrado.
Estamos viviendo tiempos de cambio, tiempos que quizá queden en la memoria de la humanidad como un periodo pasajero que llevó la historia de las tecnologías hacia algo que todavía hoy no podemos si quiera imaginar. Pero tenemos suerte, estamos en el camino y siempre es excitante caminar por caminos que nunca habíamos pisado antes.