Enseñar con Apps es útil para mi práctica docente

Hace meses dedicamos un post titulado Del triángulo al Tetraedro didáctico, a unos de los elementos teóricos que creo que son fundamentales en aquello que para mi conceptualización denominé didáctica líquida. En este sentido, analicé primero la autopercepción que tiene el alumnado (discente) de las Apps en su aprendizaje.  Para mi filosofía del aprendizaje en la que el centro es el alumno, era importante analizar su visión de este componente tecnológico (Apps). Pero la visión sería muy reduccionista si no analizaramos la visión del profesorado (discente).

Para analizar esta cuestión utilizaremos como en posts anteriores el estudio publicado en el 2012 y titulado: The iPad as a tool for education; A study of the introduction of iPads. El estudio se ha realizado por  la asociación de tecnología inglesa Naace en la Longfield Academy.  De este estudio ya analizamos en dos post anteriores: la motivación de alumando y profesoradoen relación al uso del iPad y qué uso del iPad tiene el alumnado y profesorado en el aula.

 

El gráfico muestra una valoración positiva de las Apps en la práctica docente, destacando eso sí, un porcentaje importante (31%) que se muestran neutrales ante la valoración de las Apps. Como en ocasiones anteriores, no queremos extrapolar ni hacer una valoración científica de los resultados, nuestra intención es reflexionar gracias al estudio.

Para trabajar con Apps en el aula, con iPads, iPhones, iPods o con cualquier dispositivo tecnológico, es esencial haberse interrogado antes como profesor por su práctica docente. Si un maestro no se ha cuestionado antes de la utilización de cualquier dispositivo tecnológico o analógico por su práctica docente, podrá incurrir en numerosas contradicciones de método provocando una anarquía de asimilación en el alumno. Estaríamos cayendo en lo que Lankshear ,C. y Zinder, I. (2000), denominaron el “Síndrome del vino viejo en botellas nuevas“, pues bajo estilos pedagógicos tradicionales se hace un ajuste forzado de introducción de tecnología en el aula. De hecho, son las mismas rutinas educativas empaquetadas en opciones de presentación más llamativas.